El jueves 4 de junio, en el auditorio de la Universidad San Sebastián, se efectuó el seminario “Inteligencia Artificial en la Educación”. Organizado por Fundación Santillana, el encuentro contó con los siguientes expositores: Valtencir M. Mendes, jefe de Educación de la Oficina Regional de la Unesco en Santiago; Cristóbal Cobo, fundador del Centro de Estudios de Fundación Ceibal; Sebastián Marambio, fundador y director de Circles, una startup de educación en Palo Alto, EE.UU.; y Juan Alejandro Henríquez, académico investigador de la Facultad de Educación de la Universidad San Sebastián.
Fotografía: Gentileza Fundación Santillana.
“Hoy saber sobre la tecnología es clave para ser buenos docentes. Es esencial el conocimiento pedagógico y de contenidos, pero también el conocimiento de las posibilidades que nos da la tecnología con el fin de diseñar mejores experiencias para los estudiantes”, afirmó Sebastián Marambio, fundador y director de Circles, una startup de educación, durante el seminario “Inteligencia Artificial en la Educación”.
En esa ocasión, se refirió a la importancia de que los docentes, que son los verdaderos expertos en el aprendizaje, nutran de información a la IA para generar materiales que realmente les sirvan y se adecúen a sus propósitos. Porque no basta con pedirle a la IA, por ejemplo, una planificación de clases y una guía de aprendizaje sobre un tema determinado, también es importante incorporarle dos tipos de archivos:
“Hay muchas decisiones en el aula que son minuto a minuto, donde se juega que el estudiante esté enganchado o perdamos su atención, que esté motivado o no esté motivado, que avance en su entendimiento del tema o que no. Son micro decisiones que el docente va tomando casi de manera inconsciente y nada de eso lo va a saber la inteligencia artificial”, agregó, junto con explicar que el flujo de trabajo tiene que ser permanente entre el docente y la IA, no ocupándola como un chef que reemplace su trabajo, sino como una entidad complementaria con la cual discutir, analizar escenarios y buscar respuestas que sumen valor a su trabajo.
Riesgos y oportunidades de la IA
Por otra parte, Cristóbal Cobo, fundador del Centro de Estudios de Fundación Ceibal, se refirió a los beneficios, riesgos y oportunidades que la IA ofrece para optimizar los procesos educativos. Una frase que a él le llegó muchísimo es de una estudiante española, que hizo una revelación: “desde que uso la IA, pues pienso mucho menos por mí misma y me esfuerzo muchísimo menos”.
“Muchas veces el aprendizaje es difícil, muchas veces requiere esfuerzo y trabajar duro. A veces lo más fácil puede ser un problema. El gran reto para los docentes está en diseñar experiencias formativas con IA que puedan ofrecer ciertas fricciones en el proceso cognitivo que son fundamentales y a las cuales no queremos ni debiéramos tener que renunciar”, explicó.
Entonces, si el docente va a incorporar estas herramientas para diseñar actividades para sus estudiantes, tiene que entender en qué ámbito está entrando, cuáles son los riesgos asociados y cuáles son los ajustes pedagógicos que debe hacer para que esa experiencia formativa sea fructífera. En ese contexto, modificar la evaluación para que mida procesos y no tanto el producto final puede ser muy útil.
Juan Alejandro Henríquez, académico investigador de la Facultad de Educación de la Universidad San Sebastián, explicó que “no podemos llegar y decir a los estudiantes: ‘usa la IA para hacer tal o cual trabajo’ si no los acompañamos primero y, por ende, si no nos acompañan a nosotros como docentes también para aprender a usarla responsablemente. Formación teórica, formación práctica, alfabetización digital y en inteligencia artificial. No hay otra forma”.
Asimismo, enumeró los ámbitos éticos claves para docentes ante la IA en educación: conciencia crítica y alfabetización ética en IA, uso pedagógico responsable y centrado en el aprendizaje, protección de la privacidad y los datos del estudiantado, equidad digital y justicia educativa, y formación continua y desarrollo profesional ético. “Eso es lo que dicen los marcos orientadores de distintos organismos en los últimos tres años”, agregó.
Tal como señaló Valtencir M. Mendes, jefe de Educación de la Oficina Regional de la Unesco para América Latina y el Caribe, “podemos usar la IA para para amplificar o para sustituir las competencias humanas, lo cual es radicalmente distinto. Tenemos que evitar usarla sin una mediación crítica, porque está comprobado que hay una reducción de nuestra capacidad creativa si delegamos todo completamente a las máquinas”.
Observatorio de Inteligencia Artificial en Educación para América Latina y el Caribe
Actualmente, se ha evidenciado una rápida adopción de la inteligencia artificial en las aulas: en países como Chile y Brasil, más del 50 % de los docentes ya utiliza estas herramientas, aunque menos del 10 % de las instituciones de la región cuenta con directrices formales y capacidades suficientes para integrarla con criterios claros.
La expansión de la IA en la educación plantea desafíos decisivos para el futuro de la región. Por ello, Unesco anunció el 14 de abril pasado esta plataforma regional, orientada a apoyar a los Estados en la integración de la inteligencia artificial en sus sistemas educativos con un enfoque centrado en la equidad, la calidad y el desarrollo sostenible.
La iniciativa es impulsada por la Unesco junto con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA), el Centro Regional de Estudios para el Desarrollo de la Sociedad de la Información (Cetic.br/NIC.br), la CEPAL, la Fundación CEIBAL, la Fundación Santillana, el Instituto Tecnológico de Monterrey, ProFuturo, la Universidad del Desarrollo, y el International Research Centre on Artificial Intelligence (IRCAI), entre otros.
“Queremos investigar más, saber más, entender qué está pasando, porque no queremos que la sociedad, que somos todos nosotros, demos este salto sin tener la capacidad analítica, sin tener en cuenta los contextos. Nos interesa levantar más evidencia, conocer qué necesidades tienen los profesores en relación con esta tecnología; generar capacidades y desarrollar pilotos, trabajando en ámbitos protegidos que permitan rescatar innovaciones, algunas de las cuales los docentes ya están llevando a cabo”, concluyó el jefe de Educación de la Oficina Regional de la Unesco para América Latina y el Caribe.