Más de 400 imágenes y una treintena de memorias íntimas incluye esta publicación, que da cuenta de la representación de la niñez chilena y su importancia en la sociedad. En esta crónica, conversamos con Fernando Imas, quien llevó a cabo este proyecto junto al Licenciado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, Mario Rojas, y la historiadora Magdalena Dittborn.
El proyecto, liderado por los fundadores del Estudio Brügmann, Mario Rojas y Fernando Imas, junto a la historiadora Magdalena Dittborn, es el resultado de una extensa investigación visual y testimonial. A través de sus páginas, el libro pone en valor no solo el desarrollo histórico de la infancia, sino también su vínculo con la ciudad, el espacio público y los cambios socioculturales del país.
Financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart 2024) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, esta publicación reúne más de 400 imágenes y una treintena de relatos personales que retratan cómo ha cambiado la mirada hacia los niños y niñas en nuestra sociedad.
Incluye fotografías familiares, registros urbanos y retratos de figuras reconocidas como Maitén Montenegro y Carmen Aldunate. También rescata historias de infancia de personajes anónimos: niños trabajadores, lustrabotas, canillitas y familias tradicionales chilenas como los organilleros.
Entre la bibliografía citada en esta obra se halla la Revista de Educación del Ministerio de Educación.
Revista de Educación conversa en esta nota con Fernando Imas Brügmann, Licenciado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Universidad Internacional SEK, Chile; con posgrado en gestión cultural y comunicaciones en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Argentina.
– ¿Cómo surgió este libro y cómo fue posible llevarlo a cabo? ¿Cómo se conecta con el Archivo Brügmann?
Reconectar con nuestra identidad y memoria es uno de los principales objetivos de esta iniciativa de creación de libros fotográficos. A través de este proyecto buscamos volver a lo físico —a lo análogo— y difundir, más allá del soporte digital, el Archivo Brügmann: un acervo que hoy resguarda más de 20 mil imágenes históricas de Chile, abarcando un período que se extiende desde 1840 hasta el año 2000.
En la realización de este libro participaron los fundadores del Estudio Brügmann, Fernando Imas y Mario Rojas, a cargo de la curaduría, la elaboración de los textos y el retoque digital de las imágenes. Se sumó también la historiadora Magdalena Dittborn, autora de un ensayo sobre infancia y educación; la periodista Carmen Gloria Vitalic, responsable de prensa; Valentina Iriarte a cargo del diseño; y la plataforma de difusión cultural AmoSantiago, como editor general.
– ¿Que se ha intentado representar en esta publicación a través de los textos y fotografías? ¿Cómo se seleccionaron las fotografías y cuáles son más significativas?
Este es el segundo volumen de una colección que estamos desarrollando; el primero estuvo dedicado a Retratos de Mujeres Chilenas.
En esta ocasión, nos propusimos rescatar visualmente cómo era la infancia en nuestro país y cómo fue evolucionando a lo largo de casi 150 años de fotografía histórica. De manera coincidente, en 2024 se conmemoró el centenario de la Declaración de los Derechos del Niño, hito histórico que se convirtió en el principal impulso para recuperar y poner en valor la historia de nuestra niñez.
El libro se estructura en tres grandes secciones. Se abre con un texto introductorio que aborda la historia de la fotografía y las formas de representación de la infancia (F. Imas y M. Rojas). A modo de cierre, incluye un ensayo de Magdalena Dittborn que explora la relación entre educación y desarrollo infantil en Chile. Y luego aparecen las fotografías ordenadas cronológicamente. Cada imagen está acompañada de pies de foto detallados que no solo describen los retratos, sino que también profundizan en aspectos como la moda, las costumbres y los personajes presentes en la publicación.
En cuanto a las imágenes más significativas, destacan —quizás por su rareza— los registros más antiguos: dos daguerrotipos y varios retratos tomados en las décadas de 1850 y 1860. También resultan especialmente relevantes las fotografías que muestran a niños y niñas de sectores populares, muchos de ellos pequeños trabajadores —lustrabotas, vendedores de diarios— o habitantes de conventillos. En contraste, son igualmente reveladores los retratos de niños de clases acomodadas de fines del siglo XIX, quienes aparecen como “adultos en miniatura”, reflejo de una época en que la moda apenas distinguía entre la infantil y la de los mayores.
– ¿Qué es lo que usted más rescata de esta publicación? ¿Cuál es su mayor aporte?
Creo que el principal aporte del libro es que propicia una conversación intergeneracional. Se presenta como una suerte de álbum familiar, donde jóvenes, adultos, personas mayores y niños pueden explorar aspectos de su propia infancia y compartir esos recuerdos con familiares y amigos.
De este modo, se genera una verdadera activación de la memoria, que se traduce en un traspaso de historias entre generaciones, fundamental para la preservación y valoración de nuestro patrimonio.
Un Archivo con más de 20 mil imágenes
Cabe destacar que el Archivo Brügmann tiene ya una larga historia. Hace 15 años comenzaron a reunir una colección de fotografías históricas gracias a donaciones de familias y compras en Chile y el extranjero. Hoy cuentan con más de 20 mil imágenes, que reflejan cómo se veía nuestro país y sus habitantes entre 1860 y 1990.
Esto incluye retratos de personas y personajes, escenas costumbristas, pueblos originarios, vistas urbanas de todo Chile, especialmente de Santiago; arquitectura industrial, comercial y residencial; y fotografía aficionada familiar o social. La particularidad del Archivo es que contiene en su mayoría imágenes de carácter inédito que abarcan desde 1860 a 1980.
Más información: https://archivobrugmann.cl/