Al centro de la fotografía: María Victoria Peralta, en la actividad de lanzamiento del libro "Avanzando hacia una educación transformadora en tiempos complejos". Imagen: Gentileza de Fundación Integra.
Con una larga trayectoria en educación, la Premio Nacional de Ciencias de la Educación y actual Presidenta Nacional de Fundación Integra, presenta su libro más reciente, donde aborda las claves para propiciar procesos educativos realmente significativos para niños y niñas, más humanos y conectados con la naturaleza, la belleza y las artes. “No se puede hacer educación a las nuevas generaciones de seres humanos en etapas delicadas pero llenas de oportunidades, sin antes revisar el sentir, pensar y actuar propio”, afirma.
La autora es la primera educadora de párvulos en alcanzar el Premio Nacional de Ciencias de la Educación, en 2019. También es socia honoraria de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (Omep), que se fundó en 1948 en Praga. Y desde 2023, fue designada por el Ministerio de Educación como Presidenta Nacional de Fundación Integra.
Su gran cantidad de investigaciones y publicaciones han contribuido a construir un relato sobre la educación, especialmente sobre el primer nivel educativo, que en Chile cuenta con 161 años de historia.
De esa inquietud y trabajo incansable, surgió este año su libro: “Avanzando hacia una educación transformadora en tiempos complejos”, que invita a las comunidades a llevar a cabo procesos educativos realmente significativos para niños y niñas, lo cual exige un trabajo de profunda reflexión y diálogo por parte de los educadores y las familias.
“Educar es una práctica de autoconocimiento y coherencia”
María Victoria Peralta entrega en esta breve entrevista luces del sentido profundo de esta obra, que ha escrito tratando de no usar conceptos difíciles de entender, como es propio en el mundo académico, con el objetivo de que la mayoría de las personas se sumen a esta invitación. Asimismo, despeja algunos términos como “educación transformadora”, a fin de que el lector(a) no se confunda ni desoriente.
-¿Cómo definiría lo que es la Educación Transformadora y lo que implica?
Transformar no es cambiar metodologías o incorporar nuevas tecnologías en el día a día. Es mucho más profundo: me refiero a una transformación ética, espiritual y afectiva, que empieza por el educador, por quien forma. Por eso digo, no podemos formar a otros si no hemos iniciado antes nuestro propio camino, nuestro propio viaje de autotransformación.
Si no hay bienestar interior, difícilmente se puede generar bienestar en los demás. Yo creo que educar es, ante todo, una práctica de autoconocimiento y coherencia. Por eso en el libro propongo pequeñas preguntas, ejercicios, momentos de pausa. No se trata de recetas, sino de aprender a mirarse, a agradecer, a volver a sentir asombro.
Una educación transformadora implica conocerse, reconocer las propias fragilidades, darse cuenta de los dolores propios y del otro, revisar los valores y volver a poner el amor en el centro. Y cuando hablo de amor, no hablo de romanticismo, sino de una actitud vital que nos hace mirar al otro como un legítimo otro, como decía Humberto Maturana, como nos enseñó también Gabriela Mistral.
-¿Cómo se ha llevado a cabo la propuesta de Educación Transformadora en la Fundación Integra?
Desde Fundación Integra hemos iniciado un proceso muy bello y desafiante, que parte por acompañar a las educadoras en su desarrollo humano. Partimos en 2024 con un curso piloto compuesto por 50 educadoras de párvulos de la Región Metropolitana, y lo que vimos fue emocionante: mujeres que volvieron a disfrutar del juego, del silencio, del trabajo con sentido, de lo simple y lo trascendente.
Por eso digo que la educación transformadora no se impone, sino que se cultiva en comunidad, con los niños, las educadoras y con las familias. En Integra buscamos que esta mirada atraviese la formación continua, la planificación pedagógica y las relaciones entre adultos. No se trata solo de lo que enseñamos, sino de cómo nos vinculamos con el otro, respetando y valorando las diferencias.
Y como le decía, en esta educación transformadora las familias son esenciales, porque son el primer educador; sin ellos todo el proceso de transformación se vuelve más difícil. No hay transformación posible si los niños viven mensajes contradictorios entre el jardín infantil y su hogar. Por eso trabajamos en abrir espacios de diálogo, de escucha, de participación real con las familias, para saber qué ven, qué sienten y entregando herramientas para que puedan apoyar a sus hijos e hijas en este camino. Debemos darles esperanza y confianza.
Cabe recordar que Fundación Integra es una institución pública nacional con más de 1.099 salas cunas y jardines infantiles y 102 modalidades no convencionales en todo el país.
Bienestar socioemocional, crucial para construir aprendizajes
Diversos estudios han demostrado que el estado y bienestar socioemocional afecta la arquitectura y funcionamiento de conexiones neurológicas en el cerebro, favoreciendo o dificultando el aprendizaje.
Pero tal como explica María Victoria Peralta, “no se trata de ‘enseñar’ la felicidad o el bienestar integral y convertirlos en una asignatura más; se trata de vivirlos, de mirar lo positivo de la vida, de jugar y gozar, de tener herramientas de resiliencia que ayuden a salir de los ‘pozos en que nos sumergimos’ y nutrirse del amor, la serenidad, la amistad, la belleza, las artes en general, y muy especialmente, de la grandeza de la naturaleza, que nos provee aire, agua, tierra, vegetales, vida, en definitiva”.
Destaca que en el campo de la pedagogía hay experiencias que han abierto camino, algunas que vienen desde hace décadas, como el método Montessori, el sistema Waldorf, la Educación Personalizada, La Pedagogía del Buen Humor, las experiencias municipales de Reggio Emilia, Pistoia y Barcelona; las propuestas de interculturalidad bilingüe, los currículos contextualizados o curricularmente pertinentes, a los que se han sumado nuevas experiencias.
Entre estas últimas, podemos mencionar The Happiness Curriculum impulsado por el Dalai Lama en India, con el apoyo de la UNESCO, el Kindness Curriculum o el Currículo para la amabilidad para niños entre tres y cinco años, del Center for Healthy Minds [Centro de Mentes Saludables] de la Universidad de Wisconsin-Madison, E.E.U.U., o las Happiness School que se implementan en Tailandia, con el apoyo de la UNESCO.
La autora afirma en el libro: “No se puede hacer educación a las nuevas generaciones de seres humanos en etapas delicadas pero llenas de oportunidades, sin antes revisar el sentir, pensar y actuar propio. Si siempre se está esperando que el ‘otro’ cambie y se sigue en la nube cerrada del individualismo, de indiferencia, de incoherencias, de negativismo, de egoísmo, de crítica destructiva. Así nada se va a lograr”.
En palabras de Victoria Parra, jefa de la División de Políticas Educativas de la Subsecretaría de Educación Parvularia, “esta obra es una invitación a un viaje profundo y fascinante para reflexionar y favorecer desde la práctica procesos educativos que conlleven experiencias significativas sobre lo humano, junto con seguir impulsando el desarrollo sostenible desde una perspectiva integral”.
“Nos ofrece una importante reflexión y mirada, para invitar aún con mayor fuerza a las comunidades o instituciones a generar versiones de propuestas educativas más acorde a sus especificidades y contextos. Una visión crítica, respetuosa de las diversidades y co-construida con las comunidades involucradas, colocando siempre a los niños y niñas en el centro de su actuar”, concluye.
“Avanzando hacia una educación transformadora en tiempos complejos”. Autora: María Victoria Peralta Espinosa. Edición: Diego Rojas. Editorial Juegos y Letras. Santiago de Chile, 1ª. Edición, noviembre 2025. 122 páginas.